Entrevista a las compiladoras Laura Zambrini y Daniela Lucena acerca del lanzamiento del libro "Costura y Cultura, aproximaciones sociológicas del vestir"

En el marco de la presentación del libro “Costura y Cultura, aproximaciones sociológicas sobre el vestir” sus compiladoras, Laura Zambrini y Daniela Lucena, ambas sociólogas y doctoras en Ciencias Sociales (UBA) charlaron con WIPMAG acerca de la importancia de la divulgación de trabajos sólidos y responsables en el campo académico de los estudios sobre moda, así como la relevancia de traer a la arena de la discusión cuestiones propias de la región latinoamericana en relación a las miradas eurocéntricas y otros discursos totalizadores, heternormados y de poder. El libro es el resultado de años de trabajo en el área en el que se ve plasmado el espíritu por condensar los procesos de pensamiento y líneas de investigación que se dieron (y se están dando en la región) respetando cada una de las voces participantes que hablan no sólo de moda, sino de arte, diseño y arquitectura entre otros lenguajes, que juntos cruzan transversalmente el tema central de la publicación: la discusión sobre un objeto cultural tan híbrido y rico como la moda.

WIPMAG: para algunos espacios de pensamiento reflexionar sobre la moda de forma académica todavía es un tabú. Pareciera que su fuerte anclaje a la frivolidad, el consumismo y la superficialidad, hubieran velado su importancia a lo largo de la historia de la humanidad en tanto testimonio de comportamientos y costumbres. De hecho, para reflexionar sobre la moda en esos mismos espacios todavía es necesario aclarar que las perspectivas involucradas provienen de las ciencias legitimadas. ¿Por qué creen que se instauró ese discurso sobre la moda, siendo que es ella una huella fundamental para el estudio de la Historia y la Cultura de las sociedades?

Laura Zambrini: cuando surge el sistema de la moda, las ciencias sociales la miraron como un objeto de estudio interesante, por ejemplo, la sociología clásica del SXIX tiene un montón de trabajos muy buenos que problematizan cuestiones del capitalismo, de las distinciones entre clases sociales desde la moda, etc. Lo que pasa es que después, sobre todo en el SXX, la moda se enfocó mucho en lo que es la sociedad de consumo. Incluso se despegó bastante del diseño como disciplina. Y el sobre exceso de mirar el mercado, la venta y la creación de estereotipos sexistas y/o de clase, con fines de vender y nada más, ubicaron a la moda en un lugar incómodo, frívolo, banal. O sea, la propia moda fue construyendo esos discursos.

Igualmente existen trabajos serios como los de Bourdieu, Baudrillard o Lipovetzky, en los que, aunque no comulgo mucho con este último, existe la crítica al capitalismo, y eso lo veo bien como aporte. Esos discursos que se generaron en torno a la moda, creo que tienen que ver con la desvalorización en relación a los temas y problemas que convocaba, y también por hacer referencia al cuerpo femenino y al consumo. Creo que hay una cuestión de género que sobresale. Ese desprecio de decir “es algo de mujeres que van de shopping”. Incluso se podría ir hasta el campo del arte y ámbito del diseño textil como materialidades que se desvanecen rápido, si se las pusiera en relación a algo más concreto como estructuras de metal con las que trabajan otras disciplinas.

WIPMAG: me parece interesante el comentario que haces acerca de la separación de la moda y el diseño, como que tomaron dos caminos distintos…

Laura Zambrini: igual es una separación que es muy local. En otros países con industria más fuerte no tienen esta distinción. Las carreras se llaman Diseño de Moda en Italia, España, Colombia y Brasil. Acá en FADU, hay una cuestión de reubicar a la moda en la línea de la proyectualidad y se abren otro tipo de discusiones, pero me parece interesante hacer esa salvedad porque en otros países no lo están discutiendo.

Daniela Lucena: por eso nosotras hablamos de prácticas del vestir, más que de moda. Porque en moda confluyen un montón de fenómenos diversos como la industria, la publicidad, los cuerpos, la cuestión de género, algunos aspectos filosóficos ligados al cambio (algo muy ligado a la modernidad) que dialogan. Entonces en moda confluye todo eso y a veces cuando uno dice moda tiene que decir, “hablo de moda, pero no estoy hablando de la industria, de las revistas de moda, alta costura, etc”. Por eso a nosotras nos resultaban interesantes las prácticas del vestir o, mismo como dice el subtítulo del libro “Sociología del vestir” porque nos permite pensar en prácticas corporales contextuadas donde puede haber moda, puede haber diseño, puede haber incluso arte. Las podes mirar desde la historia, podes hacer una sociohistoria, y nos parecía que tenía más que ver con el tipo de prácticas en las que estábamos pensando. Igual no por desmerecer o por tener un prejuicio contra la moda, al contrario, sino como para aclarar un poco y que sea más transparente la definición. Porque moda es muy densa como definición. Y a parte excede la indumentaria, los objetos…

Laura Zambrini: esa definición es la que nos permite que se pueda hablar de cosas como fenómenos que no son contemporáneos en el tiempo pero que comparten temáticas transversales. Si hablas de moda tenes que localizar lo que significa un contexto u otro, el sesgo eurocéntrico que tiene el término moda es abismal, obviamente por la apropiación de la historia de la moda. Hay mucha tela para cortar…

WIPMAG: hablando sobre el sesgo eurocéntrico, me interesa que me cuenten acerca de la decisión que tomaron acerca del respeto por los modos de enunciación propios de cada uno de los autores y autoras.

Daniela Lucena: de hecho, hay algunos que pusieron moda con mayúscula. Eso te da la pauta del peso y densidad que tiene el término que es súper rico. Y decidimos respetarlo porque tiene que ver con las tradiciones académicas de cada autora y autor. Tiene que ver con ciertos modos de abordaje por ahí donde de repente es necesario hablar de moda, es necesario hablar de diseño, es necesario hablar de práctica vestimentaria, entonces no podíamos unificarlo porque hubiera sido aplanar la riqueza que surgía de los distintos países.

Laura Zambrini: Diseño de Indumentaria se llama la carrera acá (FADU), pero en el resto no, entonces esa tensión tiene un sentido local, que seguramente en otras regiones no está presente. Por eso el respeto por los modos de decir, justamente para no forzar ni aplanar sentidos. Decidimos respetar la particularidad de cada contexto de producción y de cuestiones completamente locales que desconocemos.

WIPMAG: ¿cómo fue que quedó la selección definitiva de autores y autoras? ¿Los fueron a buscar o ellos vinieron a ustedes?

Laura Zambrini: primero empezamos juntas a pensar el libro hace mucho hasta que finalmente nos decidimos y fuimos a buscar a autores de trayectorias que ya conocíamos viendo en la región quienes estaban trabajando seriamente. Un requisito era que estuvieran en un doctorado o que estén investigando, es decir, que sea gente que no sea improvisada en el tema, sino que esté poniéndole el cuerpo hace tiempo. Mandamos invitaciones a ver qué pasaba y creo que todos aceptaron, con sus tiempos, por supuesto. Fue todo muy fluido. Para lo que es sacar un libro, fue todo muy rápido.

Daniela Lucena: fue rápido porque fundamentalmente tuvimos un editor muy copado que hacía tiempo que quería que hagamos el libro. Fue él quien nos dijo “si, hagámoslo”. Nos puso una fecha para la que tenía que estar y no faltaba tanto. Ese deadline, fue de algún modo, el empujón que faltaba. Además, fue todo muy fluido porque nosotras veníamos masticando el tema hace mucho. Y a los autores y autoras las conocíamos de verlos en congresos o por haberlos leído. Todos ya tenían una línea de trabajo muy definida.

Laura Zambrini: todos tenían construidos sus objetos desde hace tiempo.

WIPMAG: hay una autora en especial cuyo objeto de estudio me llama la atención. Paula Bertua aborda la vidriera como gran aparato expositivo ¿Encuentran semejanzas con la curaduría de una muestra o la puesta en escena en el cine?

Daniela Lucena: Paula piensa la vidriera como espacio expositivo entonces juega un poco con las obras que hace Raquel Forner, plástica y pintora argentina, cuando se prepara una obra para una vidriera y cuando se preparara para un museo en dialogo con la industria cultural. A mi me gusta mucho algo que hace Paula y es el hecho de trabajar con el archivo de la cultura de masas. Porque el archivo cuando lo pensas en arte, lo pensas siempre para las grandes obras de los grandes museos, para la llamada alta cultura. La cultura como madre de todas, por encima de todo, siempre en ese lugar jerárquico. Y Paula dice “bueno, pero hay un archivo de la cultura de masas. Está. Lo tenemos”. Un archivo que muchas veces no se piensa como tal ella lo va a buscar a las vidrieras tomando una Buenos Aires de los años cuarenta en plena expansión, todo ese mundo de la calle Florida. Paula va por esos cruces. Es muy lindo su trabajo.

WIPMAG: Daniela vos hablas en tu capítulo sobre el activismo estético. ¿Me contas de que se trata?

Daniela Lucena: si, es algo que también tiene mala prensa. Esa categoría la pensé para los diseñadores que hacia fines de los ‘80 empiezan a experimentar entre un arte que es ya un protoarte contemporáneo, pero que tampoco es un diseño que es “diseño” porque la carrera todavía no está institucionalizada; que van ampliando los límites de la disciplina proponiendo cruces, pero en realidad lo que proponen es un activismo estético. Es decir, un programa en el que se percibe una determinada serie de acciones que lo que hacen es poner en el vestir cuerpos, las pasarelas y diseños valores que van a trastocar totalmente lo que era la moda y el arte legítimos en ese momento.

Pienso que hay mucho del arte contemporáneo que no se entiende si no tenes en cuenta esos desfiles de “Los genios pobres” que quedaron por afuera de la historia del arte. Todas las practicas que se hicieron en el under en Bolivia, esas pasarelas de los sótanos, todo eso quedó más ligado a la historia del diseño como antesala del diseño de autor. Y en la historia del arte quedó como un capítulo inexplorado. Y a mi me interesaba cruzarlo porque me parece algo muy rico.  Si bien cada disciplina tiene lo propio, también pensar el acto creativo que está atravesando muchas disciplinas y que no lo podes meter acá o poner allá. Se atraviesan, es algo transversal. El tema aquí es la pregunta por la funcionalidad, que eso es algo que en sus diseños (artistas del 80) algunos que venían de arquitectura los resolvían mejor que otros de otras disciplinas. Ellos lo tenían mejor resuelto, ahora los demás eran diseños que no te los podías poner para andar por la calle porque la apuesta tampoco era esa.

WIPMAG: ¿Qué creen que el libro va a aportar a los Fashion Studies?

Laura Zambrini: pensamos que va a gustar mucho. Porque la verdad está bueno el libro, empecemos por ahí. Son trabajos serios y académicos que se pueden discutir desde diferentes posturas. Son trabajos sólidos que dan un arco de temáticas variado: te encontras con lo que propone Dani sobre lo que te acaba de contar, o aspectos del SXVIII en México. Es muy rico y amplio. Hay trabajos sobre sustentabilidad, hay un poco de todo y me parece que da un lindo piso para discutir cuestiones en las aulas o en los espacios por los que circule.

Daniela Lucena: abre al diálogo con la historia, con la sociología por supuesto, pero también con la Historia del Arte, con las propias disciplinas proyectuales. Abre.

Laura Zambrini: es un libro que no lo podes definir. No es de Historia, no es de Arte, no es de Moda, es todo eso junto.

WIPMAG: ¿y tiene un poco que ver eso con el título: “Costura y Cultura”?

Laura Zambrini: los títulos siempre son negociaciones. Costura remite un poco al textil, pero también a la cuestión del género y el cuerpo. Remite a lo textil como materialidad, pero también a las fábricas, a las costureras. La costura en relación al cuerpo y las cirugías, puede ir para muchos lados. En sí, lo pensamos como todo lo que se puede leer de la cultura a través de las costuras. La dueña del hit “Costura y Cultura” fuiste vos Dani.

Daniela Lucena: en un momento fue una discusión si usar o no los plurales. Era “Costuras y Culturas”, porque no hay una cultura ni una costura, pero a su vez en la editorial (que tienen el ojo de haber titulado miles de ejemplares) saben por dónde ir para interpelar al lector y me decía: “Pronúncialo. No va”. Algo que ni se nos había cruzado. Y después del tema de los plurales, y entender lo que la editorial nos marcaba, me amigué mucho con el título, porque me parecía que daba cuenta igual de la diversidad, aunque fueran los términos en singular. Al menos generaba preguntas. ¿Qué es la cultura? ¿De qué van a hablar?

Laura Zambrini: a mí lo que me gustó es que el término costura, más allá de que sea en singular, trasciende. No es un libro que habla solo de Moda o de Arte, la columna vertebral son las prácticas del vestir. Por eso para mí la palabra costura resolvió toda esa multiplicidad de significados.

Daniela Lucena: es que es muy importante el título del libro. Son horas de debates y discusiones. No sale así de la nada. Siempre te preguntas si hubiera sido otro qué hubiera pasado…

Laura Zambrini: es la identidad también.

WIPMAG: hablando sobre identidad. No sé si vieron la publicidad de Mercado Libre “Ropa sin género”. Y te pregunto Laura, sobre tu trabajo acerca de lo A-gender y cómo ves este momento de la actualidad en el que se vuelve a cuestionar acerca de la relación entre identidades, sexualidad y vestimenta.

Laura Zambrini: yo lo veo súper interesante. Me fascina lo que está pasando. Vengo estudiando el tema hace muchos años entonces, esto me da más material para seguir analizando. Es un tema también complicado porque toca temas que tienen que ver con la identidad y con categorías que son muy fuertes. Yo lo enfoqué poniendo en diálogo esta tendencia de lo A-gender con la propia historia del diseño y la arquitectura; tratando de que, a la vez dialogue con las discusiones que se fueron dando en el campo del feminismo discutiendo esto de encasillar lo femenino y/o lo masculino desde lo binario y, cómo esto de lo A- gender y la idea de la neutralidad también es súper polémica e incluso puede ser un tanto más conservadora que lo binario.

Me parece que es una discusión pesada pero que hay que darla porque a la vez el fenómeno está sucediendo y no es que se trasciende lo binario en el nombre de la neutralidad. Sino que lo neutral surge como el borramiento de lo femenino. Y en el caso de la ropa, toda la carga de sexualización que tuvo la indumentaria femenina. Una falda, un volado, un escote, remiten o a la delicadeza o a la sexualidad de la mujer y no son discusiones que las damos en el vestir masculino. Una minifalda o unos zapatos de taco remiten a un discurso sobre el cuerpo femenino mientras que un pantalón, una corbata o una camisa, no porque eso es neutral. Bueno tiene que ver con la historia de la moda en relación a los géneros y en qué momento eso se organiza y en función de qué. De qué orden patriarcal, de qué discursos de poder. Un poco en resumen es esto.

Lo A- gender es súper interesante desde el punto de vista de la funcionalidad, pero desde el punto de vista de los géneros discute un montón con estas cuestiones y con lo que una parte del feminismo llama “falso neutro”. Neutral no hay nada, en la sociedad nada es neutral porque todo está atravesado por la cultura, y más con cuestiones que tienen que ver con el género.

Hay un paradigma que se está yendo y nosotros estamos en el “mientras tanto”. Me parece que lo A-gender habla mucho de eso, sobre todo en el diseño que la perspectiva de género no es algo muy habitual, es muy reciente. Entonces esta categoría me pareció una buena entrada para debatir todas estas cuestiones y romper con esa antinomia de lo binario. Lo A-gender puede ser independiente del género. Hay un cambio entre la gente más joven, sobre todo desde lo estético, que quiere romper con lo binario o que son interpelados por otro tipo de discursos.

Daniela Lucena: justamente en cada uno de los capítulos si hay algo más que los une es esto que cada uno de los autores y autoras proponen en parte como una crítica a los discursos binarios, totalizadores, heteronormados, eurocéntricos, blancos, todo lo que tiene que ver con una modernidad occidental y capitalista. Tienen que ver en sí, con relatos más inclusivos.

«Costura y Cultura. Aproximaciones sociológicas sobre el vestir»
EDULP. La Plata, 2019